La tarjeta de sellos es el primer nivel. La gamificación es lo que hace que tu cliente quiera avanzar: niveles, retos y beneficios que se desbloquean.
Los tres ingredientes
Progreso visible. El cliente tiene que ver dónde está y qué le falta. Sin eso no hay juego, sólo espera.
Metas alcanzables. Cada nivel debe sentirse a la vuelta de la esquina. Si el siguiente escalón está a diez visitas, deja de ser un juego.
Recompensas que escalan. Lo que se gana en el nivel tres tiene que valer claramente más que lo del nivel uno.
Cómo montarlo
- Entra a Lealtad → Niveles.
- Define cuántos niveles vas a tener. Con tres es suficiente para empezar: por ejemplo Bronce, Plata y Oro.
- Establece qué se necesita para subir a cada uno: número de visitas, monto acumulado o experiencias asistidas.
- Asigna los beneficios de cada nivel. Ideas que funcionan bien:
- Nivel 1: bebida de cortesía en tu cumpleaños.
- Nivel 2: postre gratis y acceso anticipado a experiencias.
- Nivel 3: mesa preferente y descuento permanente en tu categoría estrella.
- Activa los retos temporales: “visítanos tres martes de este mes y gana X”.
- Pulsa Guardar.
Un consejo importante
No hagas caducar los niveles agresivamente. Bajar de categoría a un cliente que dejó de venir dos meses se siente como un castigo y funciona al revés de lo que buscas. Si vas a poner vigencia, avísale antes con tiempo de reaccionar.
Qué medir
Revisa cada mes cuántos clientes hay en cada nivel y cuánto gasta en promedio cada grupo. Si el nivel más alto no gasta notablemente más, tus beneficios no están premiando el comportamiento correcto.
